Sales de tu casa por la mañana para ir al trabajo o a la escuela, y de camino al Metro te compras un café y un pan; a medio día, antes de la comida, decides comprar una botana; cuando vas de regreso a casa, no puedes evitar la tentación y compras una pluma y una libreta “de novedad”, y decides que en vez de volver en Metro vas a tomar un taxi.
Todo lo anterior son gastos hormiga, es decir, dinero que destinamos a productos y servicios de consumo con un valor bajo, tanto que suelen pasar inadvertidos en nuestra rutina diaria, pero que tienen un impacto negativo en nuestras finanzas. Sin embargo, existe una estrategia que te permite contener esas fugas casi imperceptibles de dinero: el ahorro hormiga.
Hoy día, los gastos hormiga también están vinculados a los servicios digitales, como las aplicaciones de entretenimiento. Si son constantes, estas fugas de dinero, casi imperceptibles, pueden afectar tu capacidad de ahorro y si no se controlan, pueden llevarte a contraer deudas innecesarias.Noticias Relacionadas
De acuerdo con un artículo publicado en la edición más reciente de la Revista del Consumidor, a diferencia del gasto hormiga, que afecta tu presupuesto poco a poco, el ahorro hormiga permite que las monedas sueltas en los bolsillos contribuyan a tu seguridad financiera si, en vez de gastarlas, las guardas.
¿Cómo funciona el ahorro hormiga?
Para comenzar a poner en práctica el ahorro hormiga, la Revista del Consumidor recomienda elegir un lugar y un recipiente específico para depositar en él las monedas sueltas sobrantes de los gastos cotidianos. Puede ser un frasco, un bote o una alcancía, que hay que colocar cerca de donde sueles dejar tus monedas cuando llegas a casa, con el fin de crear el hábito de guardar ahí ese cambio.
Puedes depositar monedas de 5, 10 o 20 pesos, incluso billetes de 20 o 100 pesos y hasta tus “ajolotes” de 50 pesos. No hay una cantidad mínima, pero se trata de que guardes lo que te sobre al final del día, o bien, lo que tú estés dispuesto a reservar.
El ahorro hormiga, explica la publicación de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), es tan pequeño como el gasto hormiga, y por lo tanto no afecta tu bolsillo, y a diferencia de este último, el efecto es positivo ya que en lugar de gastar esa cantidad sobrante al final del día, queda reservada. Además, solo apartas lo que te sobra y que no tenías pensado gastar en algo específico.
Puedes guardar monedas de 5, 10 o 20 pesos, incluso billetes de 20 o 100 pesos y hasta tus “ajolotes” de 50 pesos. Foto: Revista del Consumidor.
Recomendaciones adicionales
Ahorrar implica desarrollar un hábito. Para iniciar con el ahorro hormiga y sacarle todo el provecho para que tu dinero te rinda más, la Revista del Consumidor comparte las siguientes sugerencias:
Establece una meta; puedes comprometerte a juntar solo las monedas o ahorrar en días específicos durante un tiempo determinado.
Pon alarmas en tu celular para que recuerdes buscar las monedas que hay en tus bolsillos, en tu bolsa de mano, mochila o monedero.
Cambia tus hábitos de consumo para liberar un poco de tus recursos y destinarlos al ahorro.
Busca inspiración; por ejemplo, puedes colocar una nota en el lugar donde guardarás tu ahorro hormiga, para que recuerdes la meta que te has fijado: un viaje, un obsequio, ropa, etc.
Considera invertir para que tu dinero no pierda su valor; puedes abrir una cuenta de ahorro en un banco, invertir en Cetes o incluso en tu Afore.