Con solo 22 años, Naya El Ahdab ya sabe lo que es que te arrolle la moda. Todavía demasiado verde y sin recursos para enfrentarse a un sistema/negocio demoledor que devora, mastica y escupe su capital humano como un monstruo glotón, la joven diseñadora francesa (nacida en Nueva York, residente en París) descubrió a principios de marzo que uno de los elementos más característicos de su primera colección ―la cinturilla tubular, acolchada, de protector efecto parachoques, a partir de la que se desparraman los vestidos en infinidad de pliegues― es el mismo que vertebra el muy aclamado otoño/invierno 2025-2026 de cierta firma perteneciente a uno de esos poderosos entramados multinacionales de lujo. “Tras terminar los estudios, en 2023, envié mi portfolio a Alaïa, porque mi sueño era trabajar para ella. Las respuestas iniciales fueron prometedoras, parecía que había un interés real por su parte, hasta que, de repente, el silencio. Nunca más volvieron a ponerse en contacto conmigo”, explicaba a EL PAÍS esta graduada en la Parsons School de la capital francesa, visiblemente molesta, durante la gala que la reconocía como una de los ganadores de la última edición del International Talent Support, el concurso de creadores emergentes de Trieste (Italia).El asunto se complica porque El Ahdab es una persona con una discapacidad. Tenía solo un año cuando le diagnosticaron un neuroblastoma, una forma de cáncer infantil originado a partir de células nerviosas inmaduras que la ha dejado sin movilidad en las extremidades inferiores, obligándola a llevar un corsé médico hasta los 14 años y condenándola a la silla de ruedas de por vida. “Creo que ese fue el problema. Justo cuando se enteraron de mi condición, cortaron todo contacto”, contaba en un momento de la gala. Paradójico: he aquí un sector que lleva al menos una década sacando pecho como adalid de las políticas de inclusión, equidad y diversidad en sus discursos creativos y propagandísticos mientras las desdice de puertas adentro. Presuntamente.Más informaciónEn conversación posterior con EL PAÍS, la marca aludida confirmaba que recibió la solicitud de la joven en julio de 2024, pero para trabajar en el equipo de desarrollo de producto, no en el de diseño. También aseguraba que jamás hubo mala praxis o discriminación: puede probar que los bocetos de su colección se hicieron en el mes de marzo anterior y que está perfectamente preparada para integrar a trabajadores con movilidad reducida como El Ahdab, de cuya situación era plenamente consciente. Consternada por la gravedad de las alegaciones, que relaciona con la posible decepción de la diseñadora por no pasar el corte de selección entre los cientos de solicitudes que recibe al año, la firma ha hablado con ella para aclarar el contencioso, que al parecer ya habría solucionado, aunque no da mayores explicaciones.La francesa Naya El Ahdab, ante una de sus creaciones expuestas en la ITS Arcademy.Giuliano KorenLa diseñadora, para el caso, no quiere que se interprete su circunstancia como un fin, sino antes como el medio de su mensaje: interpretar y confrontar los significados de confort y feminidad desde la óptica del impedimento. “Siempre he querido contar mi historia, desde pequeña, a través del arte y, de forma específica, de una disciplina tan dinámica como la moda”, dice. Titulado, precisamente, Neuroblastoma, el trabajo de graduación con el que ha empezado a darse a conocer es un sorprendente estudio de ingeniería indumentaria, con unas piezas evocadoras de Madame Grès que, aun vestidas de pie, mantienen la forma que adoptarían al sentarse con ellas. Los elementos tubulares que rodean las cinturas o recorren las costuras laterales y traseras de vestidos y trenchs enfatizando volúmenes y refiriendo protección son, de hecho, los que sostienen las prendas, entre las que también se incluyen corsés modelados en 3D a partir del que El Ahdab tuvo que soportar, reformulados con cierres de velcro en aras de una comodidad que a ella se le negó. “Mucha gente asume que el objetivo de los creadores discapacitados es encontrar soluciones que mejoren su existencia y les ayuden a superar los retos diarios, pero yo quiero ir más allá, visibilizando mi problema como una fuente universal de inspiración. Neuroblastoma está diseñada para que resuene en todo el mundo, no solo en aquellos que bregan con la parálisis”, concedía durante la presentación en Trieste.El ‘Vestido sentado’, de la colección ‘Neuroblastoma’ de Naya El Ahdab.En su 22ª edición, el International Talent Support, uno de los concursos más prestigiosos del circuito de plataformas de lanzamiento de creadores de moda ―y, seguramente, el más productivo, que de aquí han salido ganadores y colocados Demna Gvasalia, Richard Quinn, Nicolas di Felice o Matthieu Blazy―, ha querido ponerse, como nunca antes, de parte de quienes comienzan la carrera de obstáculos en que ha devenido hoy el negocio del vestir. “La moda necesita del talento creativo, pero para la mayoría de los jóvenes el camino está plagado de innumerables obstáculos, sobre todo cuando no pueden contar con los recursos y redes adecuados. Ofrecerles a estos diseñadores la oportunidad de crecer juntos es una nueva respuesta ante los desafíos éticos y globales de nuestro tiempo”, refiere Barbara Franchin, presidenta de la Fondazione ITS y fundadora de un certamen al que ha vuelto como máximo mecenas Renzo Rosso, capo del grupo de lujo italiano Only The Brave (OTB).En consecuencia, esta convocatoria ha convertido a la decena de finalistas inmediatamente en triunfadores, todos agraciados con un premio de 10.000 euros por cabeza, una semana de inmersión en la industria tutelada por expertos en materias como la producción, la sostenibilidad o el comisariado artístico, y experiencias personales en distintas empresas/marcas. “Poner el foco en la colaboración, y no en la competición, era la opción más responsable si de verdad queremos comprometernos a desarrollar el potencial de esta nueva generación”, afirma Franchin.La generación ITS 2025 posa a las puertas de la ITS Arcademy, el Museo del Arte de la Moda de Trieste: de izquierda a derecha, Yifan Yu, Zhuen Cai, Cindy Zhaohan Li, Gabrielle Szwarcenberg, Naya El Ahdab, Macy Grimshaw, Mijoda Dajomi, Patrick Taylor, Maximilian Raynor y Qianhan Liu.Giuliano KorenNo está claro que el excelso jurado que acaba de coronar a tan heterogéneo grupo de diseñadores en Trieste estuviera al tanto de lo acontecido con Naya El Ahdab (que el pasado noviembre ya había ganado, por cierto, con la misma colección la primera edición del Premio Internacional de Moda David Delfín al Talento Original establecido por la Asociación de Creadores de Moda de España). Para el caso, tampoco ninguno hizo referencia pública al plagio, y eso que entre ellos se contaban voces sin pelos en la lengua como las del icono punk británico Zandra Rhodes, el filósofo italiano Emanuele Coccia, la periodista Sara Maino Sozzani o la activista y diseñadora Orsola de Castro, fundadora de Fashion Revolution. Preguntada al respecto por EL PAÍS, Franchin admitía conocerlo, pero también que ni ella ni el concurso tuvieran posibilidad de maniobra alguna. Quienes sí sabían lo ocurrido eran el resto de ganadores, y no, no se quedaron callados.“Nunca más esos reyes en sus castillos, acaben de una vez con este juego de las sillas musicales, basta de anunciar nombramientos, adiós a los días de los creadores invisibles, los becarios silenciados por un sistema corrupto que [nos] tritura para llenar los bolsillos de unos pocos”, recogía el manifiesto firmado por todos y leído durante la gala/fiesta de entrega de premios por Maximilian Raynor. El británico, graduado en la Central St Martins londinense en 2022, ha logrado ya meter la cabeza en la industria por vestir a celebridades zeta como la cantante estadounidense Chapell Roan, pero reconoce que, sin inversores reales, su futuro como firma independiente es muy incierto. Algo debió ver el jurado de ITS en sus diseños teatrales y dramáticos, eso sí, porque lo ha hecho acreedor de una mención de honor.La cantante Chappell Roan ocupó la portada de la revista ‘Rolling Stone’ el pasado septiembre con este conjunto de Maximilian Raynor.Giuliano KorenAl chino Zhuen Cai, por su parte, la Camera Nazionale della Moda italiana le ha ofrecido una beca extra valorada en 5.000 euros para que siga desarrollando su relato sostenible; mientras la francesa Macy Grimshaw y la belga Gabrielle Szwarcenberg se alzaban con los premios otorgados por Swatch y Luxottica, respectivamente. El programa de tutelaje y consultoría del salón Pitti Uomo de Florencia ha acogido bajo su ala al también británico Patrick Taylor, y al chino Yifan Yu la Fondazione Ferragamo le ha extendido un cheque de 7.000 euros más para que los invierta a conveniencia. Cindy Zhaohan Li, preocupadísima porque su visado de estudiante en Londres expira pronto y no quiere regresar a China (“Allí el ambiente es muy competitivo, tanto que me asfixiaría”, cuenta), podrá conocer de primera mano cómo se trabaja en un gran conglomerado merced al día de entrenamiento que le ofrece OTB en sus instalaciones. Junto a la afro-alemana Mijoda Dajomi, con sus sombreros distópicos capaces de recoger varios litros de agua de lluvia, es la única diseñadora de accesorios del contingente.De izquierda a derecha: vestido de la belga Gabrielle Szwarcenberg, un estudio sobre los aviones de papel recopilados por el artista Harry Smith en los años sesenta; sombrero impermeabilizado de la creadora afro-alemana Mijoda Dajomi, uno de los “artefactos para la cabeza” de su colección ‘Hijas de la lluvia’, capaz de recoger varios litros de agua y metáfora de la crisis hídrica; y el accesorio elevado a la categoría de obra de arte, una creación de Cindy Zhaohan Liu en crin y madera de cerezo inspirado en la pasión por el maquillaje de la diseñadora.cortesía de la Fondazione ITSNaya El Ahdab también sale feliz de ITS porque el estudio de diseño WRAD se la va a llevar de tournée por distintas factorías italianas, en las que tendrá la oportunidad de familiarizarse con los procesos de producción y las innovaciones textiles. Finalizados los días de comunidad y camaradería en la italiana Trieste, queda como testimonio la nueva exposición en la ITS Arcademy, el primer museo del arte de la moda en Italia: comisariada por Olivier Saillard y Emanuele Coccia, Fashionlands explorará las fronteras difusas y cambiantes de la expresión indumentaria, así como su valor simbólico en la sociedad actual, hasta enero del próximo año.

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