El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ha tratado de enviar un mensaje de tranquilidad a sus socios de la OTAN en la primera reunión que se celebra entre ministros de la Alianza desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca. Rubio ha rechazado los temores de que Estados Unidos se vaya a retirar de la OTAN, que ha calificado como “histeria e hipérbole” mediáticas, pese a que muchos de sus aliados reclamaban precisamente una garantía en este sentido en la primera visita a Bruselas del jefe de la diplomacia estadounidense. Washington está y seguirá estando en la Alianza Atlántica, ha afirmado Rubio, aunque ha puesto un precio para ello: los países miembros deberán comprometerse a aumentar su gasto en defensa hasta el 5% del PIB en un futuro no inmediato, pero con una “senda realista” para alcanzar esa meta. Hasta ahora, el objetivo era el 2%, pero Trump ya habló de ese 5% pocos días después de asumir el cargo en enero.“Estados Unidos es tan activo en la OTAN como siempre lo ha sido. La histeria e hipérboles que veo en los medios (…) no están justificadas. El presidente Trump ha dejado claro que apoya a la OTAN. Vamos a seguir en la OTAN”, ha zanjado Rubio nada más llegar a la sede de la Alianza en Bruselas, donde participa este jueves y viernes en la cumbre de ministros de Exteriores de los países aliados.Eso sí, ha indicado, Washington espera que los demás miembros hagan más y lleguen a ese 5% del PIB en defensa en un calendario que, no obstante, ha evitado fijar. “Queremos irnos de aquí entendiendo que cada uno de los miembros de la Alianza estamos en una senda realista para cumplir la promesa de llegar hasta un gasto del 5%” del PIB, ha recalcado Rubio, que ha dicho que también Estados Unidos “deberá aumentar su porcentaje”.Consciente de que incluso su propio país está aún muy lejos de esa meta —según datos de la OTAN, EE UU dedicó en 2024 el 3,38% de su PIB a defensa, y de cara a la cumbre anual en La Haya en junio, el compromiso está ahora en torno al 3% o 3,5%—, Rubio ha matizado que no se trata de un objetivo inmediato: “Nadie espera que se pueda hacer esto en un año o dos”. Pero, ha insistido, “el camino tiene que ser real”.El estadounidense, quien la víspera habló por teléfono con el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares —España está a la cola del gasto en defensa, sin llegar siquiera al 2% fijado como compromiso en 2014—, ha recordado que los aliados figuran entre las economías más desarrolladas del mundo y que, por tanto, “tienen capacidad de hacer más”.“Entendemos que es un compromiso. Tenemos que hacerlo cada año en nuestro país. Les aseguro que también tenemos necesidades internas, pero hemos dado prioridad a la defensa por el papel que hemos desempeñado en el mundo, y queremos que nuestros socios hagan lo mismo”, ha señalado.“Y comprendo que por políticas internas, tras décadas de construcción de vastas redes de seguridad social, quizá no quieran desprenderse de eso e invertir más en seguridad nacional, pero los acontecimientos de los últimos años son una guerra terrestre a gran escala en el corazón de Europa como recordatorio de que el poder duro sigue siendo necesario como elemento disuasorio”, ha agregado en lo que puede entenderse a una referencia indirecta a países como España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido enfático al afirmar que los esfuerzos para aumentar la defensa colectiva de Europa se van a realizar “sin tocar un céntimo de gasto social o medioambiental”.Pese a considerarlos “hipérboles”, los temores de una retirada del paraguas estadounidense a sus aliados europeos en la OTAN son muy reales. No solo por las amenazas de Trump desde antes incluso de que volviera a la Casa Blanca, sino porque en la anterior visita de un alto dignatario norteamericano a Bruselas, la del secretario de Defensa, Pete Hegseth, este dejó helados a sus pares europeos al decirles de forma “directa y sin ambigüedades” que el centro de atención estadounidense ya no es Europa, sino otras regiones, especialmente China. Varios países habían adelantado que una de las prioridades de la nueva cita en la capital belga era recibir garantías de Washington de que sigue comprometido con la Alianza, de la que ha sido pilar imprescindible en sus casi 76 años de existencia.De hecho, el propio secretario general de la OTAN, Mark Rutte, había aludido a esta cuestión a su llegada este jueves a la reunión. EE UU “no tiene planes de una reducción repentina de su presencia en Europa (…), pero sabemos que, siendo la superpotencia que es, tiene que atender otros escenarios”, declaró ante los periodistas, recalcando que no es nuevo el deseo de Washington de que Europa haga más por su propia seguridad. En este sentido, el holandés ha insistido durante la cumbre ―que da el pistoletazo de salida final para la cita en La Haya― en que Canadá y los europeos están ya en ello. Los compromisos anunciados en los últimos meses por varios países, desde Alemania a Suecia o Polonia, a la cabeza del gasto con más del 4% ya, suponen “el mayor incremento” en la inversión en defensa “desde la caída del Muro de Berlín”.Incluso sin barajar la meta del 5% —considerada por muchos inalcanzable a corto plazo—, el discurso apremiante en el seno de la OTAN para incrementar el gasto, que han reiterado varios ministros tanto en Bruselas este jueves como en la cumbre informal de ministros de Defensa de la UE que se celebra en paralelo en Varsovia, complica el calendario español. El Gobierno se ha comprometido a acelerar el calendario para cumplir de manera “muy anticipada” el aumento del gasto militar español, que originalmente preveía llegar al 2% en 2029. Se espera que Sánchez anuncie el nuevo calendario antes de la cumbre de La Haya, a finales de junio.Tácticas dilatorias rusasAdemás del gasto, otra de las preocupaciones compartidas es la guerra de Ucrania y lo que en el seno de la OTAN se ve como maniobras dilatorias de Rusia para retrasar el acuerdo de alto el fuego negociado por Washington con Moscú y Kiev y que sigue pendiente de implementación.Fuentes de la OTAN reconocen que, por el momento, no se ve “ninguna señal” de que Rusia se esté preparando para un alto el fuego. Más bien al contrario, señalan, su táctica apunta a “paralizar un tiempo” las negociaciones con el objetivo de lograr más concesiones de Occidente y poner a Moscú en una mejor situación —con más avances en el campo de batalla— para negociar un acuerdo definitivo.Durante el Consejo UE-Ucrania, Albares fue enfático al reclamarle a Rusia que acepte el alto el fuego “sin condiciones” y en un “marco temporal predecible”. Tanto una tregua como un eventual acuerdo de paz, acotó Rutte, debe ser “duradero” y garantizar que “Putin no va a poder intentar jamás de nuevo capturar un solo kilómetro cuadrado de Ucrania en el futuro”.Ante las turbulencias creadas por la oleada arancelaria de Trump, el ministro ucranio de Exteriores, Andrii Sybiga, ha pedido que no se pierda de vista la urgencia de la guerra. “Mientras la atención mediática está centrada en guerras comerciales globales, no debemos olvidar que hay una guerra a gran escala en Europa”, ha declarado.

Marco Rubio asegura que EE UU “seguirá” en la OTAN pero insiste en elevar al 5% el objetivo de gasto en defensa | Internacional
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