No he tratado a personas sordas desde su nacimiento. Sí a gente que debido a una enfermedad tardía o al temible paso del tiempo que conduce a la senectud descubren que han perdido la audición o tienen graves problemas con ella, les aturden los audífonos, prescinden con frecuencia de ellos porque les molestan, los sonidos han dejado de ser nítidos. También en algunos y mínimos caso por cuestión de coquetería, aunque sean exhaustivas las campañas publicitarias promocionando la estética, eficacia y bienestar que otorgan esos salvadores aparatos. La sordera tardía debe de crear forzosamente un mundo de aislamiento, sobrevivir en otra realidad.Más informaciónY todos de acuerdo en que un tal Beethoven, incomparable creador de música excelsa, siguió componiendo sonidos mágicos cuando se quedó sordo. Pero perder la vista o el oído debe de condenarte a una carencia incalculable, mejor o peor llevada, aunque marcada por una soledad extrema. Y solo un cinismo nada convincente o la decisión suicida podría afirmar eso tan frívolo y nihilista de “no pasa nada. Total, para lo que hay que ver y escuchar”.Hace unos años, CODA, una olvidable comedia protagonizada por una familia sorda, con la excepción de una hija, consiguió el Oscar. Sorda, dirigida por Eva Libertad, también indaga en ese mundo. Y, al igual que CODA, está cosechando premios en festivales, incluido el fervor del público en los de Berlín y Málaga. Celebro que cale tan hondo en el ánimo de los espectadores. No es mi caso.Un momento de ‘Sorda’, de Eva Libertad.Me resulta difícil conectar con ella, las situaciones me parecen reiteradas, no logro engancharme con el universo y las reacciones de la protagonista, me resulta comprensible pero también antipática. Y sé que la consideración de si alguien te cae bien, regular o mal puede parecer una consideración superficial, pero tanto el bien como el mal deben poseer atractivo y magnetismo para que me enganchen y me donen sensaciones agradecibles. Aquí casi siempre estoy fuera de la historia que me están contando. Y la temática es inicialmente interesante. Retrata el miedo, las dudas, la incertidumbre de una mujer sorda cuando descubre que está embarazada. Hasta entonces mantiene una relación gozosa con su pareja, alguien dotado de voz y escucha. También un ser humano que ofrece comprensión y cariño, solidario y currante, normal en el mejor sentido del término. Ella también ha mantenido antes una relación sana y cordial con el mundo. Sin embargo, todo se va a transformar para mal ante la responsabilidad de parir una criatura, temer, no ya que esta herede su enfermedad, sino también cómo va a ser su relación con esa niña. Y el padre, consecuentemente, protesta ante el cambio del estado de las cosas, la transparente crisis, la sobrecarga de responsabilidades que esta le impone.Más informaciónSorda adquiere interés para mi sensibilidad y atención cada vez que aparece ese personaje que interpreta admirablemente Álvaro Cervantes. Con sobriedad, verosimilitud, naturalidad, cercanía emocional. Su personaje está muy bien concebido, y él también aporta necesaria y contagiosa humanidad. El resto me deja frío, aunque el argumento se preste a la comprensión emocional.SordaDirección: Eva Libertad.
Intérpretes: Miriam Garlo, Álvaro Cervantes, Elena Irureta, Joaquin Notario. 
Género: drama. España, 2025. 
Duración: 99 minutos. 
Estreno: 4 de abril.

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